Hace unas semanas contamos la donación de un portátil por parte de IAGT a la ONG Mundo Orenda para apoyar un proyecto de digitalización en Angola. Aquella aportación respondía a una necesidad muy concreta: facilitar el registro, la revisión y el análisis de los datos de las consultas de desnutrición infantil del Centro de Salud de Quessua, en la provincia de Malanje, donde hasta ahora se trabajaba con un teléfono móvil y sin ordenador portátil.
Hoy volvemos sobre esta colaboración para dar voz a quienes están detrás del proyecto. Porque más allá del gesto material, lo relevante es el trabajo que Mundo Orenda y su equipo están impulsando sobre el terreno, combinando salud, tecnología y una visión muy clara de impacto real.
Mundo Orenda es una asociación sin ánimo de lucro nacida en 2018 con el objetivo de cooperar por un mundo más justo e igualitario, ofreciendo oportunidades de desarrollo en regiones desfavorecidas, especialmente en África. Su labor se centra en proyectos de educación, agricultura y salud, con una vocación de sostenibilidad a largo plazo y de respeto a las comunidades beneficiarias, su cultura y su visión. En paralelo, también desarrolla acciones de sensibilización y educación para la ciudadanía global en Sevilla.
Uno de sus proyectos actuales es el programa de atención a la desnutrición infantil en Malanje, una de las regiones más afectadas de Angola por esta problemática. Según recoge la propia documentación de la ONG, aproximadamente el 40% de los menores de cinco años en Angola presenta desnutrición crónica, y en la provincia de Malanje la prevalencia se acerca al 45%. Desde noviembre de 2024, Mundo Orenda apoya un programa integral de recuperación nutricional en el Centro de Salud de Quéssua que combina atención médica, alimentación terapéutica, formación para las familias, seguimiento sanitario y provisión de alimentos. Entre noviembre de 2024 y octubre de 2025, el programa atendió a 148 niños y niñas de 30 localidades, realizó más de 1.000 consultas médicas y logró la recuperación nutricional de 51 menores, lo que supone una tasa de recuperación del 34,5 %.
En esta entrevista, el equipo explica cómo surgió el proyecto de digitalización de las consultas, qué problemas resolvía y qué puede aportar la tecnología en un contexto de recursos muy limitados.
Desde Mundo Orenda explican que la formación interdisciplinar del equipo, tanto en el ámbito social como en el de la ingeniería de la salud, permitió identificar una necesidad urgente: mejorar el seguimiento de las consultas y la calidad de la atención sanitaria a niños y niñas con desnutrición aguda severa en un contexto marcado por la escasez de personal, la falta de medios técnicos y sanitarios y una elevada carga asistencial.
El principal cuello de botella estaba en la forma de recoger la información clínica. Hasta entonces, los datos se anotaban manualmente en un libro tamaño A3, lo que generaba errores e ineficiencias en toda la cadena de información: registros ilegibles, pérdida de datos, dificultad para consultar historiales previos y escasas posibilidades de aprovechar esa información tanto para la atención clínica como para el análisis posterior. Por eso, en una primera fase, se priorizó el uso primario del dato, es decir, su valor asistencial y clínico para hacer seguimiento de pacientes y tomar decisiones con mayor base. Como subrayan en la entrevista, cuidar la salud de estos menores no es solo una prioridad médica, sino también un compromiso humano, y la tecnología puede convertirse en un auténtico salvavidas.
La respuesta del equipo partió de una idea muy clara: la solución tenía que ser útil, rápida de implantar, sencilla y adaptada a la realidad del terreno. Como ingenieras de la salud, señalan que sabían que la tecnología podía transformar el ámbito sanitario, pero también que no servía cualquier herramienta. La clave era aplicar una solución simple y eficaz, alineada con las condiciones reales del centro.
Con el respaldo de los usuarios finales, pusieron en marcha la digitalización mediante un sistema de registro accesible y fácil de usar. Destacan además la implicación del personal sanitario del centro, que desde el principio entendió el potencial de esta mejora y mostró una gran motivación a pesar de las limitaciones materiales con las que trabaja a diario.
En la fase inicial se digitalizaron los datos de más de 1.000 consultas médicas correspondientes a 148 niños y niñas procedentes de 30 localidades distintas, recogidos entre noviembre de 2024 y octubre de 2025. Desde entonces, el registro ya se realiza de manera continua en un formulario electrónico.
Mundo Orenda destaca que la digitalización permite un seguimiento mucho más individualizado de cada menor. Eso se traduce en medicina preventiva, con una detección más temprana de riesgos y una mejora progresiva de la calidad de la atención sanitaria.
Para la ONG y para el centro sanitario, el análisis de los datos ya está ofreciendo información clave para optimizar recursos, mejorar protocolos, reforzar el impacto del programa y justificar la necesidad de nuevos apoyos y financiación. Incluso en esta fase inicial, los primeros resultados ya permiten detectar oportunidades concretas para mejorar indicadores nutricionales, mientras que análisis más avanzados están ayudando a identificar factores determinantes de la salud que resultan decisivos en la recuperación.
Entre los principales retos, el equipo señala la necesidad de seguir reforzando la infraestructura tecnológica, contar con acceso estable a dispositivos y conectividad, y consolidar sistemas de respaldo y seguridad de la información. A eso se suma un aspecto clave: la formación continua del personal, o alfabetización digital, para que pueda ganar autonomía y llegar a analizar los datos sin depender de intermediarios. Todo ello, subrayan, debe abordarse sin perder de vista la realidad de recursos limitados y procurando que la tecnología sea siempre una aliada y no una carga añadida.
El paso de un formulario electrónico gestionado desde un teléfono móvil a un sistema basado en ordenador permitirá trabajar con mayor precisión en la introducción de datos, visualizar mejor la información y profundizar en el análisis de los resultados. Según explica Mundo Orenda, este cambio facilitará además la detección de tendencias, la elaboración de informes y una toma de decisiones más ágil y mejor fundamentada, con impacto directo tanto en la atención sanitaria a los menores como en la capacidad operativa de la ONG.
La siguiente etapa del proyecto contempla el desarrollo de un portal web que permita centralizar la información clínica de los pacientes, acceder al historial completo de consultas y realizar un seguimiento más preciso, personalizado y continuo de cada niño y niña atendido. Esta herramienta, explican, facilitaría la coordinación del equipo sanitario, mejoraría la calidad y la continuidad asistencial y permitiría tomar decisiones con más información.
Y hay una aspiración aún mayor: estandarizar la información para que, en el futuro, pueda compartirse o integrarse con la recogida en otros centros sanitarios. Eso abriría la puerta a planes y estrategias de salud pública con una visión más completa y más real sobre la situación de la desnutrición infantil en el territorio.
Desde IAGT, haber podido contribuir a este proceso con una ayuda concreta nos reafirma en una idea sencilla: a veces una aportación muy específica puede facilitar mucho trabajo útil y multiplicar el impacto de proyectos que ya están cambiando realidades sobre el terreno.